martes, 7 de julio de 2009

EL PRAGMATISMO


Bases conceptuales del pragmatismo

El escepticismo presenta una actitud esencialmente negativa. Formula la negación de la posibilidad del conocimiento. El escepticismo adquiere una raíz positiva en el pragmatismo moderno. El pragmatismo, al igual que el escepticismo, desecha el concepto de la verdad considerado como concordancia.
El pragmatismo cambia el concepto de la verdad en cuanto es originado por una peculiar concepción de lo que es el ser humano. Dentro de tal concepción el hombre no es primordialmente un ser especulativo y pensante, sino un ser practico, un ser volitivo.

Fundamentos teóricos del Pragmatismo

Algunos impugnadores del empirismo parecen estar dotados de mayor encono que de argumentos. Los defensores, a su vez, no discriminan entre frónesis y defensa a ultranza. Entre ambos extremos lo más saludable puede ser una mirada crítica que valore y pondere los aspectos, tanto positivos como negativos, que el análisis histórico arroja hoy.
Kneller cree que los orígenes del pragmatismo están en la filosofía de Heráclito, posición que no comparte el filósofo polaco Leszek Kolakowski al estimar que algunos antecedentes de esta filosofía de la educación deben buscarse en algunos filósofos medievales y del renacimiento. Bacon postulaba en el siglo XIII que el saber ha de ser sometido a verificación empírica antes de pretender la categoría de verdad. Un segundo aspecto que destacaba, muy apreciado por el padre fundador del pragmatismo, Peirce, es la exigencia de que el valor del conocimiento debe ser medido por la eficiencia de sus aplicaciones. Un siglo después Ockham sostenía que debe aceptarse como conocimiento aquello que brinda testimonios irrefutables en la experiencia. La raíz griega pragma, de donde nace pragmatismo, queda plenamente justificada con esta defensa de Ockham.
Otros fundamentos teóricos del pragmatismo están vinculados al desarrollo del empirismo inglés y del positivismo. Hume era ya un adelantado opositor a la metafísica, empeño siempre presente en la mentalidad pragmática. Postuló que debe oponerse el estudio racional de las posibilidades del conocimiento fundado en principios empíricos a toda desesperanza a que siempre conduce el saber en su pretensión de absoluto. Creía, con sincera pasión, que un científico debe abandonar cualquier actitud metafísica.
También se rebeló contra las verdades dogmáticas. Cuando los pragmatistas guiados en la educación de la mano de Dewey sostiene que el conocimiento es siempre provisional, relativo y que no hay verdades absolutas, están reconociendo implícitamente la herencia de Hume.

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